domingo, 20 de julio de 2014

JULIO

Las avocetas juveniles vigilan el cielo que se refleja invirtiendo sus siluetas en el agua.

El esparto brilla poblando de rubios cabellos un claro en la Sierra de Aras.

Las libélulas muestran sus metálicos fuselajes por los bordes de las lagunas. 

Los periodos secos y las fluctuaciones del acuífero retiran las aguas de la Laguna Amarga, dejando un circo despejado para los paseos de los zorros.

Como cada verano, el águila culebrera planea majestuosa entre los conos de monte que coronan la cuenca del río Anzur.

Las "cabezas de turco" alcanzan su máxima altura, formando murallas inexpugnables que pronto el paso del estío abatirá.


Las grajillas cruzan el puente de los Piedros buscando las aguas del río Anzur.

lunes, 16 de junio de 2014

JUNIO

Una aceitera se expone en mitad de un camino de pastores para alcanzar los brotes de la primavera.

Los ramilletes de centaura menor manchan con sus cínco pétalos los claros en los cultivos.

Mancha de centaura menor en el borde de la Laguna del Rincón.

En la campiña, detrás de las cosechadoras, los cernícalos vulgares y primillas cazan rastreando el suelo amarillento.

El Arroyo de las Tijeras refresca todo un mosaico de tonos verdes. 

La gaviotas reidoras comienzan a cubrirse con su capucha estival.

Cardos comunes, espinosos guardianes de sus territorios.

lunes, 5 de mayo de 2014

MAYO

La luna llena de mayo ilumina con su poderosa influencia. Según ancestrales creencias su contemplación calma las tensiones de la mente. 

El colirrojo tizón macho viste con su plumaje nuevo.

La retama de olor (gayomba) perfuma sus cercanías.

La mariposa vulcana visita los últimos amarillos de las crucíferas.

La Sierra de Aras despide el día dibujando los perfiles de las retamas comunes, ahora simples trazos de horizonte.

Los lagartos se hacen visibles.

Un aguilucho cenizo peina las crecidas sementeras.

jueves, 24 de abril de 2014

ABRIL

Cigüeñuelas intentan establecerse en el tramo urbano del río Lucena. No será fácil soportar las condiciones de un medio en constante alteración. 

Los majuelos en flor adornan el Torcal de Antequera. 

Una pareja de golondrinas dáuricas, arquitectas del barro, construyen su nido bajo un puente de hormigón. 

Los ajipuerros emergen desde el pie de los olivos.

Cortejo de chorlitejos chicos.

La Sierra de la Horconera toma prestado un tenue verde antes del comienzo del calor. 

El río Anzur, a su paso por Los Piedros, conforma margenes arenosos que la lluvia intensa convierte en charcos de color.

jueves, 13 de marzo de 2014

MARZO

Los primeros brotes nacen para vestir las desnudas ramas. Un carbonero común aporta su canto como vigía de la primavera.

Basta un receso en las lluvías y algo de calor para que las crucíferas (jaramagos o jamargos) conquisten cualquier territorio. Su presencia es efímera, en pocos días se convertirán en forraje.

Mariposas y abejorros recorren la falda de la Sierra de Aras adornada por las primeras flores.


Las cigüeñas negras regresan para nidificar en sus remotos aposentos.   

Las aulagas tiñen con su alegre amarillo los pedregales calizos de la Sierra de Alhucema.

Los matagallos preparan su terciopelo a la espera de coronarse de rosa púrpura.

domingo, 23 de febrero de 2014

FEBRERO

La nieve encala las cumbres y los barrancos de La Horconera. A las pocas horas se convierte en hilos transparentes que corretean hacia los arroyos.

Los cormoranes se agrupan para compartir el sol que seca su plumaje.

Las más tempraneras golondrinas han atravesado el Mediterráneo. Descansan en sus costas antes de invadir el norte.


Los almendros florecen, las retamas esperan su momento.

Los dormilones se anticipan a la primavera.

domingo, 2 de febrero de 2014

LOMA DE ABUCHITE





















La Loma de Abuchite es un enorme peñasco calizo orientado al oeste entre la Sierra de la Lastra y Sierra Alcaide (subbética cordobesa). En los atardeceres se disfraza de tonos anaranjados y rosados según la caída del sol.
Sus desniveles sirven de cazadero al halcón peregrino y de territorio al águila perdicera, pero sin duda es morada propiedad de los buitres leonados, que esperan en sus huecos y salientes a los primeros rayos de sol que deberán favorecer largos desplazamientos.
En Enero las parejas se dedican un ceremonial baile paralelo mientras otros ejemplares circulan entre las térmicas sin alejarse en demasía de las paredes.
La chovas piquirrojas y las grajillas acuden ruidosas al espectacular rito nupcial del leonado que luce su envergadura flotando en el vacío.




Ejemplares jovenes reunidos en una afilada arista.